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20 Febrero, 2016

No agitar después de comer

Bastantes son los días que han pasado hasta que he sido bautizado por mi hija, en el nombre de Pocoyo, Pepa Pig (Josefa la Cerda para los latinos) y el espíritu de Bob esponja.

A todos nos han dicho que a los bebes no hay que menearles después de comer, que corres el riesgo de ser alcanzado por una de sus fugas por el conductor superior, o como dice su madre “Esa boquita de piñón que me la como, que me la como”.

Pues como buen padre, sigo a rajatabla esa máxima. Así que me dispuse yo, con toda mi buena fe, tumbado sobre la cama, a dar un achuchón a mi princesa y un beso en los morrazos cuando sucedió. Yo cerré los ojos, me acerque lentamente mientras lanzaba el típico sonidito labial que solo las abuelas clavan a la perfección cuando te van a besar “mmmmmrrrrrrcccchhh”.

-Parece que me está chupando esta niña. – ¡Que calentito! – Oh Oh, no es su babilla.

¿Por qué a mí? Si yo solo quería darte un beso. Salte como alma que lleva el diablo de la cama y corrí al baño con los labios más apretados que las tuercas de un submarino.

Lo sé, es mi hija, pero es que estaba tan calentita y viscosa…

Aprendí dos cosas, que después de comer, además de no menear a mi hija, no hay que acercarse a un radio de 15 centímetros de su boca, y que el vómito de un bebe a pesar de ser viscoso y calentito está exento de tropezones.

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Como siempre, aprovechando el lanzamiento de su libro, quiero agradecer los dibujos que nos ceden desde https://www.facebook.com/papa2.0s/?fref=nf

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