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27 marzo, 2016

Carta de un padre primerizo

Hola cariño, soy papá.

Te escribo para cuando puedas leer esto en un futuro. Y es que llevo un tiempo dándole vueltas a un tema. Los dichosos pendientes.

Me veo aconsejado, en ocasiones empujado hasta el precipicio de la perforación de tus diminutas y preciosas orejas, por cierto, tan parecidas a las de mamá. (Ella no tiene nada que ver en eso. Es una reflexión personal. Mamá buena…) El caso es que lo hemos hablado en varias ocasiones sobre el tema y le veo muchas lagunas.

Desde que salimos del hospital me empecé a plantear si debía o no hacerlo. Muchas son las veces que he escuchado la frasecita; ¿Para cuándo los pendientes?

-¿Por qué?

He buscado a través de varias fuentes y no he encontrado nada que centre el inicio de esta tradición, he leído sobre tribus africanas y piratas con parche en el ojo y aro en la oreja, pero nada de una criatura recién nacida a la que se le provoca un dolor totalmente innecesario por estética pura y dura. Y tú ni siquiera tienes un loro que llevar en el hombro. (Olvídate, no te voy a comprar un loro, si quieres jugar con un animal, tienes al tío Nacho)

Yo he llevado pendiente, así que no te preocupes, el día que quieras hacértelos yo mismo te acompañare y te agarrare de la mano si tienes miedo, no es para tanto. Yo llore a lágrima viva, pero fue de la emoción. Y me da igual lo que digan mis amigos, soy un tío duro. Y si te duele mucho, te compro un helado de pocholate. ¿Aún se dice pocholate?

Te digo esto porque muchos son los que me dicen que aproveche para hacértelos ahora, que no te vas a enterar y que luego duele más. Ahora si duele, y además, no te lo esperas, y a mí me duele aún más. No quiero ni pensar el rato que pasamos con las vacunas.

¿Para cuándo unas vía oral con sabor a torreznos? Mmmm torreznos…

Bueno, a lo que vamos, por suerte contra el dolor tenemos la tetaterapia de mamá, sin ella, las vacunas te hubieran dolido mucho más. Y si tuvieran razón y fuera mejor hacerte las mini dilataciones, ¿Por qué no aprovecho y te hago un piercing en la nariz?

Porque ese es el siguiente tema, quien me dice a mí que el día de mañana te gustara llevar pendientes. Seguramente sí, pero no seré yo quien te quite la posibilidad de elegirlo por ti misma. Me imagino que esos “adoradores de la plata” que ven tan normal hacerte los pendientes con meses no te pondrán ninguna pega para hacerte cuantos quieras cuando tengas 15 años. Ellos empezaron.

Yo sé qué hace años era normal llegar al hospital cagado de miedo y salir con el pack niña + patucos rosas + pendientes + el doble de cagado de miedo. Y escuchar: mírala, es una niña, con sus pendientes, que monada ¿Para cuándo el segundo? ¿Tendréis que darle un hermanito? De esto ya hablaremos otro día también…

El caso es que no necesito ponerte pendientes para saber que eres lo más bonito del mundo, ni corona para ser princesa de la casa. Eres un bebe, solo con mirarte perdemos la noción del tiempo, olvidamos los problemas, reímos y lloramos de alegría. El brillo que desprendes no es de oro ni de plata. Son tus ojos

PD: Hoy 24 de Marzo de 2016 has hecho tu primera pedorreta

PD2: sé que ahora mismo te estas muriendo de vergüenza sabiendo que el blog tiene cientos de millones de visitas y tus amigas lo están leyendo… Vale, me he venido arriba.

Te quiero

5 pensamientos en : Carta de un padre primerizo

  • marzo 28, 2016 at 3:12 pm

    Buenas!!

    Me ha encantado el post 🙂

    Yo tengo una chica también y, como tú, hemos decidido no ponerle pendientes. ¿Por qué? Pues porque su cuerpo es suyo, y suya será la decisión de ponérselos o no. Cuando sea mayor. Nosotros, como padres, tenemos que tomar las decisiones por ella cuando son temas importantes y/o que no pueden o deben esperar (como las vacunas o, yo qué sé, cortarle el pelo para que no le llegue al suelo). Pero… ¿los pendientes? Que sea ella la que decida cuando tenga una edad.

    Lo cual, dicho sea de paso, a mi mujer y a mí nos llevó a otro debate… ¿A qué edad concedemos que es lo suficientemente mayor como para decidir si se agujerea las orejas o no? Habrá mucha gente que dirá “A los 10” o “A los 12”, pero… ¿y si en vez de una chica fuese un chico? Uno de nuestros objetivos es criar a nuestra hija en igualdad, pero eso es algo que va en los dos sentidos… Y si no consideraríamos que un chico de doce años puede decidir si ponerse unos pendientes o no… ¿Por qué sí hacerlo si es una niña? Así que nuestra peque no podrá agujerearse las orejas (de querer hacerlo) hasta los 16.

    Lo bueno es que nosotros, viviendo en UK, lo hemos tenido fácil con la familia. Aquí, ponerle pendientes a una recién nacida está bastante mal visto, casi como si en España le pusieses un piercing en el tabique nasal nada más nacer, por lo que solo hemos tenido que explicarle eso a la familia, y todos contentos (o, como mínimo, en el caso de algunos de los abuelos, resignados xD).

    ¡Un abrazo!

    • Jose Maria Díaz Mendoza
      marzo 29, 2016 at 8:15 pm

      ¿Qué tal esos padres en UK? Me alegra mucho que os gustara el post. La verdad es que es complicado no ir a favor de la corriente. Nosotros lo hemos pensado más de una vez y siempre surgen ese tipo de dudas y seguro que muchas de las decisiones que tomemos sean equivocadas pero creímos que era lo mejor. Ponte tú a buscar un loro para ponerle en el hombro a mi hija.
      Como siempre, muchas gracias por participar, me hace mucha ilusión ver que lo que escribo tiene interés para alguien más que mi madre y mi suegra, que por cierto, después de este último post igual me vetan 🙂

  • marzo 29, 2016 at 12:23 pm

    Totalmente de acuerdo contigo! la verdad es que nosotros tampoco se los pusimos, creemos que ella podrá decidir por si misma cuando los quiera y donde. Y coincido contigo, no necesito platas ni oros para verla y saber que no hay nada más bonito en en el mundo.

    • Jose Maria Díaz Mendoza
      marzo 29, 2016 at 8:09 pm

      Muchas gracias Dr Papá. Que conste que respeto ambas opciones pero esta era nuestra decisión y como creo que en este tema estamos un poquito anclados en las costumbres me apetecía contarlo. Lo más importante es el respeto. Espero que os haya gustado y como siempre os animo a participar en el blog, en la página de Facebook o en el Twitter, me encantaría. Un abrazo

  • Sara
    junio 26, 2016 at 7:24 pm

    Hola! Sólo venía a decir una cosa. Tengo 32 años y pendientes desde los 12. Mi madre no me quiso poner pendientes, es más, mi madre no tenía pendientes. Mi bisabuelo se negó porque decía que sus hijas y sus nietas no eran ganado al que marcar y que eso era una costumbre primitiva.

    Así que ya ves, vengo de una saga de mujeres (muchas, porque mi abuela tuvo 5 hijas y 8 nietas) que han aguantado lo de “eres un niño que no tienes pendientes” sin ningún trauma y que se hacen los pendientes cuando les da la real gana y no seré yo quien rompa la tradición familiar si el día de mañana tengo una niña en casa 😉

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