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1 Mayo, 2016

Amor a primera vista

Hola a todos los que siguen las historias de papi. Soy Sara y voy a escribir otra vez en su blog aprovechando que esta distraído viendo el futbol. Hare de vez en cuando algún ruidito para que no se preocupe y listo.

Esta vez no escribo para contar ninguna anécdota graciosa de este homo casi sapiens, no es que no le quiera, es que hoy es el día de mamá.

Nos conocemos desde hace casi seis meses y tengo que reconocer que estoy profundamente enamorada de ella.  Además creo que tiene súper poderes…

Fue capaz de sacarme de su cuerpo tras 23 horas sin dormir y dedicarme la mejor de sus sonrisas nada más verme, ni pocholo aguanta tanto tiempo de fiesta.

Me ofrece un servicio personalizado 24 horas de comida a domicilio, sea la hora que sea, siempre tiene un poco de leche calentita preparada para mí. Además me entretiene mientras como plácidamente en sus brazos.

Mamá podría trabajar en el mejor de los circos, es capaz de hacer tantas cosas a la vez sin dejar de prestarme atención… y siempre tienen un rato para ponerse la nariz de payaso y hacer reír hasta manchar los pañales. Es tan divertida, tendríais que ver las caras que pone.

Es la que mejor canta de la casa, aunque comparado con papá, el lavavajillas suena mejor. Se sabe cientos y cientos de canciones y cuando ya las ha cantado todas, empieza a inventarse letras para que nunca me aburra.

Siempre me tiene limpita aunque yo me esfuerzo por no aguantar mucho tiempo así, y casi todos los días antes de cenar, me prepara una sesión de baño y masaje que me deja como nueva después de un duro día; La parte de manicura y quitarme los mocos no me gusta tanto.

Y al dormir… cuanto me gusta dormir, aunque tengo que reconocer que por las noches me lo paso tan bien con mis papis que me resisto a caer en los brazos de Morfeo. Ahí es donde mamá y papá sacan a relucir su paciencia y todas sus dotes artísticas y físicas. Se esfuerzan tanto los pobres que al final me dan penilla y cierro los ojos mientras me cantan la canción de los lobitos con las manos abiertas y se miran con cara de felicidad para que puedan descansar. ¿Cómo voy a creerme que sus dedos son lobitos? Estos papis…

En fin, podría estar escribiendo páginas y páginas destacando las virtudes de mamá pero es que tengo unas tremendas ganas de hacer caquita y seguro que no tarda ni un minuto en venir en cuanto que escuche el primer pedete.

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