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20 Noviembre, 2016

365 días siendo un padre en apuros

¡Oohhh happy day! ¡Oohhh happy day! ¡Oh! Un segundito. ¿Aún no os habéis dado cuenta? Ya estáis retrocediendo en el tiempo un año. 5 de noviembre de 2015… lo de irnos corriendo al hospital… lo de la paella en pleno paritorio…; ¿Ya vais atando cabos?

¡Si señor! Es el cumpleaños de Sara. Suena a tópico, pero, madre mía como pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando esa cabecita asomaba en nuestras vidas (que manera tan sutil de describir un parto) para poner la guinda al pastel. Por cierto, pasteles lo que hace ya con un año. ¡Menudos muffins!

Y aquí me veo yo, escribiendo el que dije, sería el último post de un padre en apuros…Y la mona empieza a hacer tantas cosas que nos derriten por dentro, que no me resisto a contarlas. Seguramente más espaciadas en el tiempo, pero las contaré.

Y es que es increíble como aprende día a día, sus primeras comidas, gateos, ¡ay que se pone de pie!, unos aplausos por aquí, un hola la la la por allí. Pero cuando le pides un beso y ves venir esa boquita, ahí se te acaban las palabras, lo más bonito que puede recibir un padre, aunque venga con dos velas colgando y te ponga la cara como un cristo.

Diyievoluciona correctamente; este mes estamos dominando el give me five y la torre de cubos. Lo siguiente será el paso español y los bailes regionales más populares, pero hasta que no se mantenga al menos cuatro segundos de pie, no empezaremos.

Hablando de ponerse de pie, que bonito son los primeros levantamientos de culo hasta que te das cuenta que tu casa es una sala de minas, a todo le veo puntas, picos, pinchos, pilla dedos, golpea cabezas…ni una película de Saw tiene tantas trampas. No sé si tirar todos los muebles o envolverlos en plástico de burbujas extra grueso. Pero eso lo dejamos para otro día.

El caso es que ya son 365 días juntos los que llevamos y entre otras muchas cosas, he confirmado lo que todos los indicios me hacían pensar. Tengo a la mejor compañera a mi lado (con suerte no duermo hoy en el sofá y ceno caliente), convertida en una navaja multiusos que desprende amor por los cuatro costados y que hace que la paternidad sea pan comido.

En fin…cuando me quiera dar cuenta ya tendré los cuervos revoloteando por mi cabeza pidiendo un hermanito para Sara. Nos hacemos mayores…

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